11 de Junio de 2020

Huérfanos de Gobierno

La crisis del coronavirus, presente en nuestro país desde marzo, impone día a día, una sentida necesidad de liderazgo y capacidad de conducción del Estado. Por diversas circunstancias, toca al país afrontar esta crisis bajo la dirección de un gobierno transitorio a la cabeza de la presidente JeanineAñez.

Desde un principio, el gobierno no alcanzó a articular una estrategia certera, que no solo resulte efectiva sino también cuente con el mayor consenso posible. Las limitadas capacidades de dialogo con las diversas fuerzas políticas y la casi nula interacción con los niveles locales de gobierno, convirtieron la tarea del Gobierno en una suma de acciones muchas veces reactivas o a lo sumo de copia o replica a medidas tomadas por países vecinos o autoridades locales (me viene a la mente el encapsulamiento y cuarentena adoptadas por autoridades orureñas, que motivaron implementar esa medida al conjunto del país).

A fines del mes de mayo, el Gobierno de la presidente Añez, después de más de sesenta días de cuarentena, estableció mediante el Decreto Supremo 4245 que “A partir de las 00:00 horas del día lunes 1 de junio de 2020, se levanta la declaratoria de emergencia por la Pandemia del Coronavirus (COVID-19) y se inician las tareas de mitigación” (Art. 2, I).

Esta medida realmente sorprende y llena de estupor al ciudadano de a pie, si se considera que las últimas semanas se observa un incremento paulatino y constante del número de contagios y la pérdida de vidas de nuestros compatriotas, el 22 de mayo llegaban a 5.579 contagiados y el 2 de junio a 10.991 contagios y 376 fallecidos. El combate a la pandemia ha puesto al límite de sus capacidades de reacción al sistema de salud pública en los departamentos de Beni y Santa Cruz donde se concentra el 83% de contagios. Falta de implementos de bioseguridad, pruebas insuficientes para detectar contagios, recursos humanos insuficientes (médicos y personal de salud), déficit en infraestructura de salud, son elementos comunes en la mayoría de las ciudades del país, mostrando una gran incertidumbre sobre la capacidad de afrontar la crisis por parte del sistema de salud.

Estos elementos demuestran que el país está aún lejos de situarse en una situación de normalidad, por lo cual dejar sin efecto la declaratoria de emergencia resulta atentatorio para la vida misma de los bolivianos y bolivianas.

Basta revisar la normativa, contenida en la Ley 602 de Gestión de Riesgos que establece la responsabilidad del Gobierno Nacional para proteger la vida, la integridad física y la salud de todas las personas que viven y habitan en el territorio nacional y las características de la Declaratoria de Emergencia Nacional “cuando la presencia de un fenómeno real o inminente sea de tal magnitud que el o los gobiernos autónomos departamentales afectados, no puedan atender el desastre con sus propias capacidades económicas y/o técnicas” (Art. 39)y donde se establece el retorno a la normalidad cuando cesa la Emergencia (Art. 41).

Si se revisan los Decretos Supremos 4179 y 4196, que establecieron la declaratoria de Emergencia, se constata que las circunstancias que la motivaron aún persisten y la hacen aún necesaria.

A parte de la reacción decidida de las autoridades municipales agrupadas en la Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia (FAM), esta situación no ha merecido atención por parte de los medios de comunicación y los líderes de opinión, y pasó desapercibida para el conjunto de la ciudadanía.

¿Qué consideraciones tomó el Gobierno para levantar la Declaratoria de Emergencia? ¿El Gobierno deja de lado su responsabilidad? ¿Qué efectos tendrá esta medida para movilizar adecuadamente los esfuerzos para combatir la pandemia? Son preguntas que deberían ser respondidas.

En estos tiempos de coronavirus, cuando la zozobra e incertidumbre invade los ánimos de las personas, sólo queda el sentimiento de orfandad ante la ausencia de un Gobierno, que dirija y sume todos los esfuerzos posibles para combatir la pandemia, y sacar al país no sólo de la crisis sanitaria sino también de la crisis económica que se avizora los siguientes meses. La responsabilidad de los que conducen circunstancialmente el Estado será juzgada por el conjunto de la población, porque se ponen en riesgo la vida de los bolivianos.(OO)



Oruro

Amaneces
vestida de alboradas
y de amor por la libertad.

En tus pampas
danzan las ilusiones


En la colina de tus ideales
surge la estatua de la Patria,
entonando
himnos libertarios.

M. Guibarra
© Orgullo Orureño 2018